Ese día la verdadera noticia no fue tanto la de los implantes retinianos, que también, sino la introducción de mi Clon-Tech, el cual tan solo 4 meses más tarde ya es mi representación predilecta de cara a la exposición en los medios de mi imagen personal. Fue el momento en el que asumí que, teniendo los medios para reducir mi impacto y los riesgos derivados de una suplantación de identidad, esta ha iniciado un proceso de metamorfosis expansiva. Para ello, primero pasé por un proceso de aprendizaje en ámbito de creación y edición de contenido, tal y como vemos por ejemplo en los vídeos del artículo Mal-e-dición, y más tarde en cada versión clonada o caricaturizada de mi persona, en los diferentes contextos.
> ARTÍCULO EN ESPERA DE SER REDACTADO.


